martes, 16 de marzo de 2010

La democracia en el PSUV

por Pedro Sassone.

La alegría revolucionaria se ha manifestado una vez más!, la semana pasada se cerró el proceso de postulaciones de precandidatas y precandidatos para las elecciones parlamentarias 2010, con la inscripción en estas primarias de 3.952 compatriotas; este proceso estuvo signado por un ambiente de camaradería, democrático, transparente, amplio, de participación e inclusión, con respeto a la iniciativa de la base; donde las militantes y los militantes del PSUV disfrutamos de la posibilidad de actuar libremente, sólo siguiendo nuestra propia conciencia para postularnos o no, atendiendo al llamado para enriquecer el avance de la revolución, desde la firme convicción de que estamos en condiciones como hombres y mujeres comprometidos y militantes de brindar nuestro aporte, con absoluta convicción, dedicación y entrega, para la construcción del Estado Socialista.

A este ejercicio que acabamos de concurrir es a lo que llamamos democracia, porque en él se materializa el salto del modelo de democracia representativa al de democracia participativa y protagónica. En ese sentido resulta interesante precisar ¿qué venía ejerciéndose como democracia?, - si nos vemos en retrospectiva, la encontramos bajo la definición de una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas eran adoptadas por la “mayoría” del pueblo mediante mecanismos de participación indirecta, confiriendo legalidad a las actuaciones de sus representantes. A simple vista parecía una forma política saludable, pero en realidad bajo ella se escondía el poder para unos pocos, quienes limitaban tras categorías al ciudadano común a comprender que sus decisiones estaban siendo tomadas por intereses de clases distintos a los suyos y que en consecuencia no apuntaban hacia su emancipación, sino por el contrario a la reproducción del modelo de dominación imperante

Ahora bien, entendiendo la nueva práctica que estamos ejerciendo, la democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos justos, equitativos y corresponsables; cuyas categorías de distinción entre los ciudadanos con derechos políticos de ser algo o no se eliminan y entramos en un escenario en el que atendiendo al compromiso de todos y cada uno (postulación) sumado a la voluntad de las partes (elección), los ciudadanos comunes podemos ser elemento fundamental en la construcción de esa Patria Nueva.

Es precisamente éste, el salto que el Partido Socialista Unido de Venezuela da hacia la consolidación de los derechos políticos de los ciudadanos, y hago énfasis en ciudadanos y no electores, porque la fusión entre el derecho de participar en procesos electorales y el deber de asumir la responsabilidad de construcción de un nuevo Estado, está amalgamado en la nueva concepción de participación que constituye la piedra angular de este proceso de cambios.

Hablar de democracia es hablar de igualdad, pero llevarlo a la práctica es el gran avance en el que estamos inmersos, y por el cual nos ataca el imperio incansablemente, para impedir que llegue a nuestra conciencia la plena comprensión de la libertad, la igualdad y por tanto la democracia; que no es precisamente la fórmula aludida por la burguesía surgida como clase dominante de la Revolución Francesa, sino que se trata de la posibilidad plena de los excluidos de participar como protagonistas y de manera concreta en la construcción de la sociedad que soñamos como justa, equitativa, libre, soberana, en armonía con el ambiente y amante de la paz, es decir la sociedad socialista!.

Entre hablar de democracia y ejercerla plenamente, existe una gran distancia, dado que los paradigmas y estructuras preconcebidos en nuestra cotidianidad, han condicionado al ciudadano común a ejercer sus derechos políticos, sólo en la selección de representantes para los cargos de dirección del país y de sus destinos, desde ese punto de vista nos resultaba difícil pensar que somos nosotros quienes podemos preseleccionar a quienes funjan como candidatos para elecciones posteriores y menos aún nos era posible soñar con que esos candidatos podríamos ser nosotros mismos, y es que no resultaba sencillo romper con el paradigma de que existía una clase social como destinada por la providencia a ser los eternos representantes de la nación, el asumir la democracia como la presencia de espectador en el hecho electoral, era un reduccionismo enquistado en nuestro imaginario colectivo y arraigado –por no decir legitimado- por la repetición y la costumbre.

Ahora bien una vez que asumimos como sujetos sociales, como seres colectivos, que somos parte de un todo cambiante, de una sociedad en revolución desde la conciencia, en la que el aporte de todos y cada uno no se reduce a la opinión, sino a la suma de voluntades, esfuerzos, trabajo y entrega diaria; comenzamos a recorrer el camino hacia lo que preconcebimos como una posibilidad y ahora se materializa diariamente en la cotidianidad de diversos sectores o grupos de la sociedad.

En ese sentido el ejercicio pleno de la democracia consiste en visualizar al ciudadano común como parte y todo de la sociedad, asumiendo que el posee no sólo la posibilidad de ejercer cargos de dirección política sino el derecho, la responsabilidad social, moral y cívica de dedicar parte de su tiempo, espacios e incluso de su vida en la construcción y dirección de la patria. Al respecto el Presidente Chávez en su intervención del pasado 19 de noviembre de 2009, en el acto de instalación del I Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela, dijo “Son ustedes entonces mucho más que delegados, mucho más que delegadas por eso asumamos esa responsabilidad en la perspectiva de la historia a la altura que exige el momento histórico como dice Mészaros en el desafío y la carga del tiempo histórico, el desafío y la carga, el peso del tiempo que estamos viviendo, asumámoslo”

Y atreviéndome a hablar en nombre propio y por el resto de los compatriotas que nos hemos postulado a ofrecer al país nuestro aporte incansable a la construcción de la Patria Nueva, sostengo que, nuestro compromiso trasciende la selección o no de nuestras candidaturas, dado que en caso de que la voluntad psuvista se manifieste a favor de otro camarada sumaremos nuestros esfuerzos en contribuir en su tarea y ser corresponsales en el compromiso de entrega diaria y esfuerzo colectivo para lograr la Patria Socialista.

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